Thailandia, despedida envuelta de emoción y fuego

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Volvemos de nuevo a Chiang May, pero no para quedarnos, buscamos un nuevo autobús en dirección al parque natural de Chiang Dao. Nos hemos dado cuenta de que llevamos tres semanas sin parar, sin permitirnos realmente estar sin límite de tiempo en un lugar, hasta sentir que tu cuerpo dice: ya!!!

Ha llegado ese momento en el que priorizamos nuestro disfrute y este ha sido el lugar elegido.

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Comenzamos el viaje de noche, a ciegas en un autobús que nos deja en el pueblo mas cercano al parque natural, a simple vista no hay nada, solo casas, una carretera semi desierta y un hotel que esta completo. Nos adentramos por un camino en busca de un albergue que nos han explicado y de camino a éste nos topamos sin saberlo con una fiesta… elementos decorativos, muchísima gente, puestos de comida, música… seguimos el camino porque necesitamos sentir la calma de saber donde vas a dormir pero tras encontrarlo vuelvo con la cámara para observar e impregnarme.

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Lo primero que encuentro es un combate de Muai Thay, había oído hablar de esto antes de comenzar el viaje, pero no esperaba encontrármelo en medio de la nada. Algo que me sorprendió fue ver como entusiasmaba a la gente ver como dos personas se debaten entre la agresividad y el erotismo. Carpas llenas de altavoces sonaban con músicas occidentalizadas, ofrendas llenas de creatividad frente a los templos y esculturas tenebrosas cuyo significado nunca llegué a descubrir… esta fue nuestra bienvenida a este lugar perdido al norte de Thailandia.

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Los días en el parque natural fueron muy tranquilos, nos decantamos por la bici como medio de transporte y eso nos hizo poder disfrutar de otra forma muy diferente sus paisajes. El parque esta lleno de templos preciosos y pequeñas rutas ideales para hacer a pie disfrutando de la vista, el olor, el sonido… No es un lugar especialmente turístico, por lo que la relación con la gente local fue totalmente amigable, cercana y muy empática.

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Pasados unos días volvemos a la Capital, nos espera allí una gran fiesta. A finales de Noviembre y coincidiendo con la luna llena se celebra la conocida fiesta del Loy Krathon, en donde se lanzan miles de linternas al aire y se hacen ofrendas florales al río Ping. La ciudad se viste de gala, todo esta decorado, calles, templos, parques…es una fiesta visual y sensorial tanto de día como de noche.

Las calles están repletas de gente, tanto de otras localidades cercanas como de millones de turistas que vienen para la ocasión, lo que hace que los puestos de comida en la calle y en general la oferta de de la cuidad se multiplique y todo se vea envuelto de un ambiente festivo sin precedentes.

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El recinto donde se realizaba el Loy Krathon se encontraba a las afueras de la ciudad, llegamos y nos quedamos en los alrededores como muchas otras personas por no estar dispuestos a pagar una entrada desmesurada, esta fiesta ha tenido tanta viralidad que su acceso esta totalmente restringido al poder adquisitivo, dudo que la población local tenga acceso económicamente, también se hablaba de que había otra fiesta paralela no destinada al turismo. En todo caso, la imagen de ver miles de linternas flotando por el cielo iluminado por la luna llena es un regalo visual que jamás en mi vida olvidaré.

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Pasan los días en Chiang May, en mi interior siento la nostalgia del final del viaje, esa sensación que no te deja disfrutar el presente porque estás más en otro sitio, siempre me ocurre, una semana antes de salir mi cabeza estaba ya en Thailandia y una semana antes de irme ya estoy de nuevo en Barcelona.

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Cogemos el mítico tren nocturno entre Chiang May y Bangkok sin acceso a una litera por la cantidad de gente que quiere hacer el mismo recorrido, una odisea pasar casi 12 horas en ese tren… y paramos como despedida en Ayutthaya para ver sus ruinas y pasar unos días más relajados después del ajetreo urbano.

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Así finaliza esta aventura, rápida, corta, intensa, ácida, suave, verde y azul, picante, emotiva, reflexiva… y un largo etc que no puede resumirse, tan simple como una experiencia de vida que todos debemos intentar vivir, ya sea en Thailandia o en cualquier lugar maravilloso de nuestro planeta, tenemos muchos para elegir!!!

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Gracias Rebeca por este regalo de experiencia de vida, así comenzó y ha sido maravilloso poder recordarlo y compartirlo.

Gracias a todos los que habéis seguido las diferentes publicaciones sobre el viaje, os deseo muchos viajes, sueños cumplidos y metas superadas a todos :):):)

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